Segundo Llamado Revista Tekoporá

Segundo Llamado Revista Tekoporá    

A partir del 26 de agosto y hasta el 28 de setiembre inclusive del presente año, Tekoporá. Revista Latinoamericana de Humanidades Ambientales y Estudios Territoriales, abre la convocatoria a trabajos que integrarán su segundo volumen a ser publicado en diciembre 2019.

La temática eje de este número será   

Co-gestión de bienes comunes naturales 

Editores responsables: Adriana Goñi Mazzitelli, Mauricio Venegas Borde.

Editores invitados: Erika Torrejón, Giuseppe Micciarelli

 

Los conflictos, las disputas y los vínculos entre Ambiente-Economía son una de las principales problemáticas en los territorios latinoamericanos. La forma en la que repercuten en las distintas formas de la vida cotidiana y reproducción de la vida, desde las consecuencias en materia de salud, hasta la pérdida de control y participación en las decisiones que afectan el propio hábitat, pone a la ciencia desde todos sus campos de producción y acción en un cruce de caminos de difícil salida sobre la gestión de sus bienes comunes naturales. 

Por un lado, detallados estudios emergen sobre la calidad del aire, del agua, del suelo, que conectan directamente los factores de contaminación con las actividades productivas que gobiernos de distinto signo (derecha/izquierda, conservadores/progresistas) y orientación económica (neoliberal/neodesarrollista) impulsan en el continente. Por otro lado, como señala el antropólogo Ulrich Beck (2014), el hecho de que los países del Sur acepten los peligros, no debe equipararse a que su población este conforme, sino más bien a un silencio alimentado por la necesidad. Estos países, ofrecen como su “riqueza” el recurso, limitado en el mundo, del silencio y pasan así a ser los más afectados. De esta manera, la producción del riesgo de la contaminación asociado a una actividad económica a la que no parece haber alternativa, y las posibilidades de sufrir sus consecuencias, son dos hechos que se ven separados en el tiempo y en el espacio. Se mire como se mire, nos dice Beck (2014), se trata de una flagrante injusticia, aunque al tiempo parezcan “catástrofes naturales”. 

La teoría de los bienes comunes  nace del reconocimiento de una pérdida de sentido de la relación hombre- naturaleza. La “tragedia”(de los comunes)  descripta por Hardin toma como base la incapacidad de los hombres de gestionar colectivamente los recursos, sin que la ganancia y la competencia debida a la escarsidad produzca la destrucción de los mismos. 

Si buscamos desde distintos campos de la producción científica un aporte significativo a este debate, encontramos como novedad el surgimiento y desarrollo cada vez más fuerte del concepto de co-gestión de bienes comunes naturales. En primer lugar, porque parte de estudios, como los de Ellinor Ostrom (1990-2005), premio Nobel de Economía, que demuestran la eficacia de la conservación de los recursos naturales y sus ecosistemas, a través de una gestión que implica poner en discusión el concepto de propiedad privada, con una serie de acuerdos que parten de la constatación de la importancia de mantener equilibrios entre el consumo y las comunidades que utilizan ese recurso. 

En segundo lugar, como señala Boaventura de Sousa Santos (2019), existen un sin número de experiencias en América Latina, partiendo de las resistencias indígenas, de la diáspora africana y de los feminismos, que han preservado prácticas y saberes populares o tradicionales, reconceptualizándose en el tiempo y constituyendo ejemplos de alternativas interesantes. Una nueva ontología en la que, sin romanticismos, comprendemos finalmente los mensajes profundos y la tenacidad de estos pueblos al advertirnos sobre las formas de extractivismos prolongados y devastadores (Viveiros de Castro, 2016). 

La relación entre bienes comunes naturales y sujetos que los administran no se agota en el discurso sobre el libre acceso, porque es parte de un sistema relacional profundamente influenciado tanto por la tipología de los bienes, como de las motivaciones que determinan las acciones de explotación por una pluralidad de intereses de dificil simplificación. Es entre estos intereses que generalmente se decide su gestión. Entonces, si la voluntad política fuera, por ejemplo, la de tutelar la biodiversidad y la cultura de las poblaciones indígenas de la selva Amazónica, una “medida draconiana”, adecuada a esta finalidad, podría ser declararlo un cierto tipo de “enclave total”. 

Pero esto significaría una conciencia ambiental de la situación atcual y una política radical. Pasados los períodos de augé de los discursos del Buen Vivir, nos queda observar, por un lado las experiencias latinoamericanas de formas cooperativas de producción agrícola, las prácticas tradicionales de comunidades indígenas o rurales, las formas de tenencia colectiva de la tierra, o las prácticas de democracia participativa y deliberativa que pueden construir procesos habilitantes al encuentro de estos saberes, modificando las maquinarias técnico-administrativas de la Gubernamentalidad Estatal y redistribuyendo el poder de decisión en las modalidades de la co-gestión (Cellamare, Goñi Mazzitelli 2018). 

En este número de Tekoporá, entendemos reflexionar sobre los paradigmas de gestión coelctiva, virtuosos o negativos, capaces de darnos instrumentos de análisis, desde el punto de vista teórico, social, antropológico y politico. Además estamos abiertos a contribuciones sobre su estatuto jurídico, buscando formas innovativas de gestión que puedan movilizar aún en el derecho la dicotomía entre público y privado. 

Esperamos contribuciones que ejemplifiquen con formas participativas de co-gestión, que valoricen modalidades tradicionales, pero también se preocupen por crear desde diversos ámbitos, mecanismos y figuras asociativas, comunitarias, institucionales nuevas que nos permitan multiplicar las propuestas alternativas en torno a su cuidado y preservación. 

Algunas preguntas específicas que nos motivan desde la investigación a convocar artículos para este número:

_ ¿Qué entendemos hoy por bienes comunes naturales?

_ ¿ Quiénes deberían participar en su gestión? 

_ ¿Con que modalidades debería organizarse el sistema de relaciones para que está se llevara a cabo en forma colectiva?  

_ ¿Qué principios deberían ser irrenunciables en la gestión si el centro estuviera puesto en la preservación de los ecosistemas y no en el beneficio humano? 

_ ¿ Cuáles son las virtudes, los límtes y conflictos internos  de los procesos de decisión, planificación y gestión colectiva de los bienes comunes naturales?

---

Las normas para enviar los aportes se encuentran disponibles en:

http://revistatekopora.cure.edu.uy/index.php/reet/about/submissions

 

Referencias bibliográficas

Beck, U. (2014), Desigualdad social y cambio climático en Mostafavi & Doherty, Urbanismo Ecológico, Ed. Gustavo Gili, España. 

Cellamare, C., Goñi Mazzitelli A. coords, (2018). Enabling Space. N3 Tracce

Urbane, Ojs, International Journal on Territorial Studies.

De Souza Santos, B. (2018) Congreso de la Red Latinoamericana de Metodologías participativas, Senti Pensante, Rosario, Argentina. 

Harvey , D.  (2011) The Future of the Commons, in Radical History Review.

Ostrom, E. (1990). Governing the Commons: The Evolution of Institutions for Collective Action, Cambridge University Press.

_ (2005) How types of good and property rights jointly affect collective action. Journal of Theoretical Politics, 15, 3, USA.

Viveiros de Castro, E (2013) La mirada del jaguar. Introducción al perspectivismo amerindio. - 1a ed. - Buenos Aires : Tinta Limón.