Sobre la revista

Teko-porá

La expresión Teko-porá, que nos inspira, se refiere a un modo de ser y estar en equilibrio con la naturaleza y con la belleza de la vida, que hace parte de la concepción cultural del mundo para la etnia guaraní. La invitación que hace esta revista es a contribuir con estudios críticos desde nuestra América Latina, a ese concepto de buen vivir, que nos permita reconstruir un cuadro de ideas y experiencias, desde una lectura diversa de la realidad. La conciencia de estar situados en uno de los continentes, en donde, a pesar de los exterminios físicos y culturales de sus comunidades, existe una permanente voluntad de resistencia y reivindicación de una cosmovisión ancestral que pone al ser humano como parte de un amplio sistema natural y de auto organización social, nos desafía a alimentar este laboratorio permanente de propuestas alternativas al capitalismo y a la aniquilación de las diversidades culturales y de importantes ecosistemas naturales para todo el planeta.




En los últimos tiempos ha nacido a nivel internacional una conciencia nueva, en la que los temas ambientales han ganado protagonismo en la escena social, dados los altos impactos que sufren los territorios y sus comunidades por las políticas neoliberales y neodesarrollistas sobre los recursos naturales y de explotación humana y animal.

Las ciencias denominadas exactas, las ciencias que históricamente se han ocupado de los temas ambientales, así como de la planificación urbana y territorial, han tenido que incluir paulatinamente otras disciplinas.  Como nos dicen Berkes y Kernay (2007), existe una particular atención en estos momentos a como las ciencias humanas y sociales pueden colaborar en leer, desde otra perspectiva, los fenómenos que nos rodean, así como habilitar la mirada de diversos actores de la sociedad.

En América Latina se ha promovido el desarrollo de los “estudios socio-ambientales”, lo “ecológico-distributivo” y las diversas críticas al “desarrollo” desde el “post desarrollo” y el “post extractivismo”. Las humanidades ambientales, (environmental humanities) aportan una mirada crítica, una explicación política, social y cultural necesaria para comprender las derivas posibles del discurso ambiental contemporáneo.

Por otro lado, los estudios territoriales y su punto de vista interdisciplinario constituyen un aporte fundamental con la dimensión espacial, al análisis de los intereses y disputas que se expresan en la planificación del espacio/territorio. Pero también su carácter simbólico, es decir cómo las diversas narrativas y representaciones lo estructuran desde hace miles de años. Los relatos construidos desde diversas disciplinas como la literatura, el cine, las artes plásticas, forman parte de la construcción de significantes que exceden a la forma territorial física para representarla.

El Comité Científico de esta revista entiende que, para promover cambios radicales y una transición ecológica real en la gestión del planeta, como señala Viale (2011), se hace evidente una necesidad creciente a la apertura disciplinaria, a la multi e interdisciplinariedad, a la inserción del arte y la creatividad en reconocer los saberes existentes y los procesos necesarios de generación de conocimiento. Desde la Universidad debemos trabajar en la generación de un nuevo paradigma de comprensión de la complejidad, en la tarea de potenciar y ensamblar, como diría Bruno Latour (2005), los diversos saberes, para comprender que nueva narración y orden social es necesaria para frenar una inminente auto- destrucción.

En este sentido, las ciencias humanas y sociales: la filosofía, la historia, la literatura, la antropología, el arte, la sociología, la ciencia política, la geografía, la comunicación y la economía crítica, entre otras, traen con sí la necesidad de no perder de vista la profunda crítica al modelo científico racionalista que ha colaborado en expropiar al “hombre común” de  la capacidad de hacer valer su conocimiento experiencial y sus derechos en la toma de decisiones sobre el territorio en donde vive. Señala Ulrich Bech (2015) que la concentración de poder, económico, político y tecnocrático, basado en dogmas de necesidad de alta especialización científica ha despolitizado el debate más fundamental que los seres humanos en comunidades deberían darse en cada momento. Es decir, preguntarse en qué tipo de ambiente queremos vivir, como nos queremos relacionar con los demás seres vivientes, especies animales, plantas, o no vivientes, minerales y todo lo que compone la tierra que nos rodea.

Esta Revista nos desafía, nos provoca, nos empuja a analizar las características actuales de temas poco discutidos en profundidad como el desarrollo e impacto del modelo capitalista en el territorio, en los humanos y en los no humanos. Una variedad de conceptos se plantea en varias oportunidades sin una clara afiliación a paradigmas, como los de sostenibilidad y resiliencia, la gestión de los bienes comunes, el rol de los servicios eco sistémicos, la gestión ambiental, el antropoceno, el discurso del cambio climático, de la crisis, de la emergencia ambiental por un lado y de la Green economy, de las tecnologías e infraestructuras inteligentes como solución por otro. Asimismo, existe una vasta discusión, que ve nuestro continente como generador de nueva teoría, sobre el rol de las comunidades originarias, los eco- feminismos, los derechos de la naturaleza, la colaboración con otras especies, los sistemas políticos y organizacionales colaborativos para gestionar los recursos naturales, la democracia deliberativa, las migraciones, entre otros.